El tren de la Vida

Publicado por Adriana Del Castillo en

En estos días no he podido de dejar de pensar que la vida es como un viaje en Tren, vas en un vagón y se van montando personas durante el trayecto, unas se quedan en el mismo vagón por largo tiempo, otras se van cambiando de vagón y otras se bajan en alguna estación.

En el trayecto cada pasajero va teniendo sus propias experiencias, cada quien ve el paisaje por una ventana diferente y de vez en cuando nos juntamos a ver por el mismo cristal. En ese viaje amamos, reímos, lloramos, aprendemos, experimentamos.

Con cada persona que se monta en tu vagón, aunque sea por una fracción pequeña de tiempo, se establece una conexión eterna, se crea un lazo sublime y sutil que nos va a acompañar inclusive hasta el finalizar del viaje.

Una de las formas en que logras que tu viaje sea placentero, es agradecer la presencia de cada uno de los pasajeros, abrirte al aprendizaje que esa persona trae a tu vida, brindar Amor, soltar los rencores y ver esa chispa de Luz Divina que acompaña a cada persona, sentir el amor en esa conexión que se estableció.

En estos días no he podido dejar de pensar que la vida es como un viaje en tren; y en este año han sido muchas las paradas que ha hecho este tren, muchas las Almas que llegan al final de su camino en este viaje llamado vida; y con cada parada esa conexión que quedó grabada, se activa, se ilumina trayendo a nuestra memoria todos esos hermosos recuerdos, vivencias y experiencias que se compartieron con esas personas que se quedan es esta estación, es inevitable que el corazón se ponga chiquito, es inevitable que este hasta luego se sienta en lo profundo del Ser, es inevitable el correr de las lágrimas; pero también es inevitable saber que en esa estación está el hogar y seguirán viendo el viaje del tren desde su nueva morada y su conexión con nosotros, ese lazo sublime y sutil seguirá más fuerte que nunca, iluminando nuestra Alma y acompañándonos el nuestro propio viaje, hasta que nos volvamos a reencontrar.

En esta estación son varios los que se han bajado y hoy quiero honrar su presencia en mi vagón del tren, agradecer por el tiempo que estuvieron en él y por el amor y cariño que allí dejaron, para alimentar mi Alma de amor y bondad. Por siempre en mis recuerdos… Especial para Tío Pedrito, Compadre Félix, Tío Feco y Tío Héctor.

En estos días no he podido dejar de pensar que la vida es como un viaje en tren…

Con Amor, Adriana.

Categorías: Descubre tu Ser

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